QUE UN BUEN AMIGO TE CONTAGIE SU PASIÓN POR LA FOTOGRAFÍA TIENE SU PUNTO. QUE ESE PUNTO SE UNA AL ANTERIOR PARA FORMAR UNA LINEA CUYO LIMITE TIENDA DECIDIDAMENTE HACIA EL INFINITO… ESO YA ES OTRA COSA.
Fue cuando estaba estudiando Turismo. Estábamos haciendo un diaporama sobre la Comunidad Autónoma de Castilla y León… y necesitábamos algo que no teníamos… ¡diapositivas!. Llamé a mi amigo Miguel Ángel, que era ya un apasionado de la fotografía, para que me ayudara reproduciendo fotos de libros y folletos para formar un diaporama digno de la Comunidad Autónoma más grande de España y del grupo que realizábamos el trabajo, que tampoco era pequeño.
Cumplida la misión. Miguel Ángel, con quién mantenía una estrecha amistad desde la adolescencia, me prestó una cámara para que la usara y viera si me gustaba eso de hacer fotografías…
La idea de fotografiar y revelar, como hice con aquél juguete, se apoderó de mí de tal manera que marcó el resto de mi vida profesional y personal, aparte de perpetuar una más que bonita amistad.
Aquella cámara era una Nikon FG con la que aprendí lo básico, exposición, composición… Compré multitud de libros de fotografía para empaparme bien no sólo de la parte técnica, también de los diferentes puntos de vista de sus diferentes autores.