TODOS LOS SENTIDOS SON POCOS CUANDO VIVES CON INTENSIDAD LO QUE TE APASIONA Y TE RETA TODOS LOS DIAS, EN CADA TOMA Y EN CADA PROYECTO.
Al igual que con todos los tipos de expresión artística la fotografía necesita grandes dosis de inspiración. Ese punto en el que parece que vemos donde los demás no ven. Bien sea por el sujeto, por el color, las formas, texturas, perspectivas, contrastes, luz… vemos de una forma más profunda y rica en variables. El aprendizaje de todo esto es largo y acaba definiendo estilos y personalidades.
La fotografía te ayuda a conocerte a ti mismo porque por encima de los conocimientos hay un halo, un alma, un estado consciente o inconsciente en el que, casi sin querer y a veces hasta de una manera inexplicable, todo fluye.
Lograr el impacto no sólo puramente visual sino también visceral y emocional, no es un objetivo fácil. Sólo cuando una obra impacta tanto psíquica como físicamente es cuando adquiere valor. El IMPACTO se torna como el listón a batir y más actualmente con el bombardeo de información y estimulación audio-visual que sin duda provoca cierta “insensibilización” y dificultad para captar la atención del espectador.
La evolución de la persona que crea imágenes es continua, hay que sentirse cómodo con este aspecto cambiante a la vez que enriquecedor.