Desechada por una fábrica, esta botella me infundió el espíritu de superación que tienen todas esas personas que, tras pasar por una dura etapa de la vida, se levantan y resurgen con más fuerza.
Encarar el rechazo no es fácil para nadie, tampoco para una botella que se suponía iba a albergar algún buen licor y, a lo mejor, adornar una bonita barra.
Salió deforme, ¡qué se le va a hacer!. Tan distinta y única como rechazada y despreciada, pero al colocarla delante de la cámara bailó y no pude más que aplaudir.
Cambiaba la pose entre los disparos de la cámara y la mantenía igual que una modelo profesional.
El rojo de su líquido, añadido. Rojo sangre de lucha, rojo fuerza de superación, rojo pasión.